sábado, 24 de septiembre de 2016

Toulouse-Lautrec: la noche se apaga...

Toulouse-Lautrec



Sumergido en este ir y venir de burdeles, en esta forma de vida nocturna y en esa pasión por el vino caliente del Moulin de la Galette o las bebidas alcohólicas del Moulin Rouge, Touluose-Lautrec comenzó a sufrir con más frecuencia los ataques de delirium tremens que hicieron que, en alguna ocasión, disparase con su propio revólver al techo de su casa con la intención de acabar con unas gigantescas arañas imaginarias. Tanto es así que, en el invierno de 1899, Toulouse-Lautrec tuvo que ser ingresado en el Folie-Saint James –un sanatorio cercano a París- para someterse a un tratamiento de desintoxicación.

Durante el tiempo que permaneció hospitalizado, el joven no dejó de pintar en ningún momento: pasó de pintar al natural a hacerlo evocando sus recuerdos como espectador de las interminables noches parisinas.

Más tarde, el 17 de abril de ese mismo año, el joven Henri recibiría el alta médica que le capacitaba para abandonar el sanatorio, y decidió evadir el alcohol volcándose en su otra gran pasión: los viajes. Pero en octubre, y de vuelta ya en París, Toulouse-Lautrec empezó a padecer con más frecuencia los dolores de su enfermedad, aunque en ningún momento dejó de trabajar haciendo retratos, dibujos, bocetos o carteles.


 Lejos de seguir las recomendaciones de los psiquiatras y a pesar de la vigilancia intensiva de Paul Viaud –su amigo desde la infancia-, Toulouse-Lautrec volvió a viajar y a caer en el abismo del alcohol y su estado de salud se agravó considerablemente. Sería en la primavera de 1901, tras su regreso definitivo a París, cuando pintaría su última obra Un examen en la facultad de medicina y poco tiempo después, en julio, haría su último viaje a Marlomé para reunirse con su madre y pasar sus últimos días de vida en paz. El joven Henri murió un 9 de septiembre de 1901 a las dos y cuarto de la mañana. Terminaba aquí la vida del revolucionario pintor que supo captar la esencia y retratar con veracidad los más crudos e insólitos detalles de las noches parisinas...

lunes, 19 de septiembre de 2016

La nuit...

Toulouse-Lautrec con su modelo Mireille en su estudio

"El cuerpo de la mujer, un bello cuerpo de mujer, no está hecho para el amor. Es demasiado exquisito”. Toulouse-Lautrec


Con el despertar de la noche parisina, comenzaron a aparecer los “café-conciertos” por toda la ciudad. Eran locales donde la gente se reunía para comer, cantar y beber bajo el halo de una luz irregular y los bailes de sus sensuales bailarinas. Le Chat Noir -situado en el Boulevard Rochechouard- fue el primer cabaret artístico de París y, en él, comenzaron a reunirse por primera vez el Club de los Hidrópatas (al que el joven pintor estaba unido) para recitar poemas, componer música, beber y cantar hasta la saciedad. Al amparo de este nuevo renacer de la ciudad, surgieron también otros cafés a los que el grupo de amigos solía encomendar sus noches de bohemia: la Cigale, la Boule-Noire, los Decadents o el Divan Japonais. Todos estos lugares van a ser la principal fuente de inspiración y los primeros mecenas del joven Toulouse-Lautrec como pintor profesional.

Para la realización de sus carteles y sus primeras obras, Henri tomaba como modelo a las cantantes y bailarinas de estas salas de conciertos, entre las que destacan las famosas Jane Avril (muy delgada, pálida y vaporosa): de la que se comentaba que tuvo infinidad de amantes, pero solo un pintor, ya que regalaba cuadros de su amigo Toulouse-Lautrec a cada uno de los desdichados que sucumbían a sus encantos para compensarles el dolor emocional tras abandonarlos; la actriz y cantante Yvette Guilbert (del Moulin Rouge), May Belfort (de los Decadents), May Milton, Loïe Fuller (del Folies Bérgere), etc.

A esta misma etapa pertenecen las obras realizadas bajo el título “Ellas" -en las que el pintor francés retrató a varias amigas prostitutas que trabajaban en los burdeles de París, locales de los que Toulouse-Lautrec era asiduo-.  Tanto es así que, sus noches en estos lugares de rebelión contra la forma institucional burguesa del amor, terminaron por dejarle en herencia más de 50 obras entre las que se engloban cuadros, dibujos y litografías.

 Fue el propio pintor Édouard Vuillard quien reafirmó la predilección del pintor por estos locales, argumentando lo siguiente: <<Lautrec  asumió el lema “beber, pintar y amar” y terminó siendo un gran pintor, un alcohólico con ataques de “delirium tremens” y un sifilítico. Encontró una afinidad entre su propia condición y la penuria moral de las prostitutas…>>.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Le Moulin Rouge...

Le Moulin Rouge

El 6 de octubre de 1889 marcó un antes y un después en la vida de Toulouse- Lautrec: le Moulin Rouge encendía por primera vez sus aspas rojas en la noche parisina. Situado en la parte baja de la colina de Montmartre -concretamente en el Boulevard Clichy-, el local se presentaba en prensa como “un espectáculo muy parisiense donde todos los maridos pueden venir en compañía de sus mujeres” aunque para la mayoría sería más famoso por el amor libre y los placeres…

El cartel oficial propuesto para la inauguración no dejaba lugar a dudas: todas las tardes baile y atracciones diversas; miércoles y sábados fiestas nocturnas: el estreno de aquella noche se convertiría en el acontecimiento social más importante de finales del siglo XIXNo sería este un lugar menospreciado por el joven Toulouse-Lautrec y sus compañeros, sino todo lo contrario: día tras día y noche tras noche, el grupo de amigos se situaba en la línea más próxima al escenario para no perder ningún detalle de sus famosos espectáculos.

El Moulin Rouge no solo servirá al joven pintor como medio de distracción, sino que supo sacar partido de cada una de las escenas, coreografías, actrices y bailarinas que allí conoció. Pronto, los dueños del afamado local –Oller y Zidler- decidieron que, ante la fuerte competencia del Casino de París, Toulouse- Lautrec se convirtiera en el cartelista oficial del Moulin Rouge y que retratase, para la siguiente ocasión, a Valentín el Deshuesado y a la fantástica Goulue (una de las  mejores vedettes de todo París) con los espectadores al fondo. Así, el cartel que realizó el joven Henri para el Molino Rojo se convirtió en el más afamado de toda la ciudad y podía verse situado en cualquier parte: pegado a las paredes o colocado sobre un coche de caballos que anunciaba, a bombo y platillo, el mejor espectáculo musical del mundo.


 Moulin Rouge: la Goulue, 1981
 Moulin Rouge: la Goulue, 1981
Litografía a color
122 X 84 cm
Coleccion privada (Estados Unidos)


Más adelante, la cantante, bailarina y modelo de Toulouse- Lautrec y afamada artista en el Moulin Rouge Yvette Guilbert, realizó algunas declaraciones sobre  su compañera de escenarios “la Goulue”, de quien dijo que: “La Goulue era bonita y maliciosamente graciosa a la vista, rubia, con un fleco de cabellos cortados al llegar a las cejas (…). Desde París hasta Nueva York pasando por Whitechapel en Londres, todas las chicas deseaban tener ese mismo peinado y la cinta de color anudada al cuello…”. Finalmente, en 1895, el público se cansó de ella y terminó sus días trabajando en una barraca de feria cantando y bailando, aunque su belleza y sus encantos estaban ya muy lejos de las noches de gloria del Moulin Rouge…

La Goulue
La Goulue

jueves, 15 de septiembre de 2016

Bohemia de París...

Toulouse-Lautrec
Baile en el Moulin Rouge, 1890
Óleo sobre lienzo
115 x 150 cm
Museo de Arte de Filadelfia


Bajo el halo de rebeldía y manifestación contra el modo de vida burgués, la bohemia comenzó a definir, en sus orígenes, a un grupo de jóvenes que pasaban las horas entre las paredes de cafés, burdeles y cabarets del viejo París. En medio de esta anarquía, el joven Toulouse-Lautrec empezó a asimilar las nuevas técnicas que imperaban en el ambiente, por lo que empezara ya a pintar mujeres desnudas y las primeras cabezas de campesinos  en tonos más oscuros. Pero no será  hasta el verano de 1884 cuando Cormon le ofrezca su primer trabajo remunerado: colaborar en las ilustraciones de las obras completas del escritor Victor Hugo.

Esta colaboración dará un giro de 180º a la vida del pintor francés, que abandonó su residencia materna en Burdeos para adentrarse en la noche parisina. De esta época podemos destacar su amistad con Aristide Bruant -al que más tarde le dedicaría un retrato-, Emile Bernard, Van Gogh y su modelo y amante Suzanne Valadon.

       Las noches de bohemia parisina le concedieron al joven Toulouse-Lautrec la inspiración para sus obras, empezando a retratar las escenas cotidianas de la vida en Montmartre, y a las bailarinas de los cafés y cabarets que esperaban la invitación de los caballeros envueltas en trajes de vivos colores y rodeadas de jarras de vino caliente aderezado con canela y clavo. Sería aquí, sería en mitad de estos ambientes donde conocería a la “Môme Fromage" (La Niña Queso) y a “La Goule” (La Glotona): famosa bailarina ante la que el joven quedó pasmado por sus atrevidos movimientos y danzas sobre los escenarios del famoso cabaret parisino… le Moulin Rouge.


Comenzaba así la etapa de mayor creación artística del pintor albigense Toulouse-Lautrec… 

domingo, 11 de septiembre de 2016

Toulouse-Lautrec: el sueño de un aprendiz...

Henri de Toulouse-Lautrec
Henri de Toulouse-Lautrec


Con los latigazos de mi anterior patrón no me adormecía”. Toulouse Lautrec.

Como comentaba en el post anterior, en 1882 y gracias a la intervención de su tío Charles, consiguió convencer a toda su familia para comenzar una nueva etapa en la ciudad de la luz, con el firme objetivo de convertirse en el mejor pintor que había conocido el mundo hasta aquellas fechas.

         Sus primeras obras se registran bajo las órdenes de Princenteau, en cuyo taller trabajó sin descanso realizando figuras de animales llenas de vida y movimiento.  Al ver estas obras, su mentor decidió llevarlo a un taller más prestigioso, donde pudiera dar el salto definitivo como pintor profesional. Así fue como conoció a León Bonnat, su segundo mentor, y con el que pasó quince eternos meses, pues Henri no sentía demasiada simpatía por su maestro y, a regañadientes, aceptó crear obras bajo una línea de colores oscuros y temas relacionados con la mitología y la Historia.

La suerte llegaría a la vida de Toulouse Lautrec a finales del verano de 1883, cuando Bonnat cerró definitivamente el taller para convertirse en profesor en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Comenzaba aquí la etapa más feliz del joven pintor francés: la época dorada de la bohemia de París

viernes, 9 de septiembre de 2016

Toulouse-Lautrec: sus orígenes...

Henri de Toulouse-Lautrec
Henri de Toulouse-Lautrec

Hoy voy a hablaros de un joven pintor que destacó en París durante la segunda mitad del siglo XIX. Se trata de Henri de Toulouse-Lautrec, que nació el 24 de noviembre de 1864 en la localidad francesa de Albi, en la región del Languedoc. Primogénito de una familia perteneciente a la alta nobleza de la época, sus padres decidieron ponerle este nombre en honor al conde de Chambord, el último descendiente de Luis XV.

El pequeño Henri comenzó a estudiar en su propia casa y, tras una temporada en la escuela, su madre decidió llevarlo al campo y educarlo ella sola. Henri tenía solo 10 años y sus problemas de salud ya empezaban a acentuarse…

El 30 de mayo de 1878, Toulouse sufrió una caída y se rompió el fémur izquierdo; cuando apenas empezaba a recuperarse de la rotura, Henri volvió a caerse de nuevo, rompiéndose esta vez el fémur derecho. La vida de este joven se verá marcada en su totalidad por este acontecimiento. Durante el periodo que estuvo inmovilizado, Henri se dedicó exclusivamente a la pintura, el dibujo y la lectura. Hubo que esperar a la década de los 60 del siglo XX, para descubrir que las caídas del pintor no eran un accidente fortuito, si no que se trataba de una picnodisostosis: una extraña displáxia ósea de origen genético.

A pesar de las trabas y las dificultades de la vida, en 1882 –y  gracias a su tío Charles- Henri pudo convencer al resto de su familia para que le permitiesen vivir en París, con el único afán de convertirse en el artista que conocemos hoy.

Os invito a recordar conmigo la fascinante vida de este célebre cronista de espectáculos, conciertos y prostíbulos de la noche parisina…


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...