lunes, 29 de agosto de 2016

Jean-Auguste-Dominique Ingres...

Jean-Auguste-Dominique Ingres

Tal día como hoy, el 29 de agosto de 1780, nacía en Montauban (Francia) el pintor neoclásico Jean-Auguste-Dominique IngresDespués de trabajar en el taller de Jacques-Louis David y convertirse en su más destacado discípulo, consiguió el Prix de Rome <<máximo galardón que un artista podía recibir, otorgando a los ganadores el reconocimiento y la ansiada fama mundial>> con su obra Aquiles recibiendo a los embajadores de Agamenón.

Posteriormente viajaría a Italia donde quedó fascinado por la obra de Rafael. Pero a su regreso a París, ciudad donde residía y en la que descansan sus restos mortales, decidió abrir un estudio de pintura <<bastante concurrido>> para trabajar como retratista de la alta burguesía y de la nobleza francesa de aquella época.

 De entre sus numerosas y afamadas obras como El baño turco (1862), Gran bañista o la bañista de Valpinçon (1808), La fuente (1856), Edipo y la esfinge (1864), Madamme Moitessier (1856), etc, he elegido La gran Odalisca (1814)  como ejemplo de su maravillosa creación.


Ingres, La Gran Odalisca
La Gran Odalisca,1814
Óleo sobre lienzo
91 cm x 162 cm
Musée du Louvre, París


Esta obra fue encargada por la reina de Nápoles, Carolina Murat, y formaría pareja con otro desnudo posterior. La gran Odalisca fue expuesta en el Salón de 1819, recibiendo numerosas críticas por la utilización de una paleta cromática bastante simple y monótona. Además de esto, los críticos también alegaron que se trataba de un dibujo anatómico bastante forzado y de una postura incomoda, algo que producía una extraña sensación al contemplar la figura femenina. 

Pero, contra todo pronóstico, hoy en día está considerado como uno de los desnudos femeninos más importantes de la Historia del Arte pues, el propio Ingres, afirmó más tarde que los “errores” señalados por la crítica habían sido completamente voluntarios. En ella, Ingres muestra la pasividad y la tranquilidad de la figura femenina, cuya voluptuosidad se entremezcla con la densidad que producen las telas. La mujer aparece reclinada en su lecho, para el que utiliza un escorzo muy marcado, pero no importa: la línea que dibuja su cuerpo es de precisión firme y de una gran belleza

sábado, 27 de agosto de 2016

Francisco de Zurbarán...

Goya:Retrato de Zurbarán
Goya: Retrato de Zurbarán,
Sanguina
Musée du Louvre, París


Tal día como hoy, el 27 de agosto de 1664, fallecía en Madrid el pintor extremeño Francisco de Zurbarán. Perteneciente a la generación de artistas del Siglo de Oro español, Zurbarán supo reunir en sus obras de una manera simple y eficaz, la pasión, la familiaridad y los aspectos más relevantes de la vida monástica de la contrarreforma española. Su extraordinaria fama le llevo a ser conocido como “pintor de monjes”, y su capacidad para reproducir de una forma sencilla lo que se muestra a nuestro alrededor lo convirtieron en un soberbio pintor de naturalezas muertas. A esto, debemos añadir que, su gusto por la creación de volúmenes puros y elementales le llevó al punto de alcanzar formas “cuasi” cubistas.

De sus comienzos en los talleres de Sevilla destacamos la impronta moralesca que el joven traía de Extremadura, y la gran amistad que entablaría con su coetáneo Diego de Velázquez, sobre quien en 1658 testificaría a favor en las pruebas que se realizaron para la concesión del hábito de Santiago, declarando que lo conocía: “quarenta años ha”.

De entre una inmensa producción artística, destacaremos las Pinturas para el Real Monasterio de Guadalupe, en Cáceres. Adentrado el mes de febrero del año 1639, fray Juan de San José, procurador del Real Monasterio de Guadalupe, otorga el poder para que se le encargue a Francisco de Zurbarán las pinturas de la sacristía del monasterio. En el contrato, se especificaba que el pintor del Rey y “pintor de ymaxinería al olio” se obligaba a hacer siete lienzos de religiosos hijos del convento, de iguales medidas cada uno: tres varas y media de alto y dos y media de ancho, por un importe total de 7.350 reales. 


Sacristía Real Monasterio de Guadalupe  Cáceres
Sacristía del Real Monasterio de Guadalupe
 Cáceres

Además de las pinturas de la sacristía, el pintor extremeño realizó los lienzos para la capilla dedicada a San Jerónimo y los que irían colocados en los dos altares del coro alto. Este grupo de imágenes de la sacristía guadalupana está considerado como el conjunto decorativo más rico de toda la trayectoria profesional del artista, y una de las pocas series que pueden apreciarse completamente “in situ”.



Sacristía Real Monasterio de Guadalupe  Cáceres
Sacristía de Real Monasterio de Guadalupe
 Cáceres


Tras una larga carrera llena de reconocimientos y triunfos, y tras contraer nupcias en tres ocasiones, el pintor caerá enfermo de muerte en Madrid, dictando su testamento 24 horas antes de su fallecimiento: el 27 de agosto de 1664.

jueves, 18 de agosto de 2016

Federico García Lorca...

Federico García Lorca

        Tal día como hoy se cumplen 80 años de la muerte de Federico García Lorca, el poeta y dramaturgo español perteneciente a la Generacion del 27. Aquí os dejo el poema Elejía a Doña Juana la Loca como un ejemplo de su maravillosa creación literaria. 


Elegía a Doña Juana la Loca

Princesa enamorada sin ser correspondida.
Clavel rojo en un valle profundo y desolado.

La tumba que te guarda rezuma tu tristeza
a través de los ojos que ha abierto sobre el mármol.

Eras una paloma con alma gigantesca
cuyo nido fue sangre del suelo castellano,

derramaste tu fuego sobre un cáliz de nieve
y al querer alentarlo tus alas se troncharon.

Soñabas que tu amor fuera como el infante

que te sigue sumiso recogiendo tu manto.

Y en vez de flores, versos y collares de perlas,
te dio la Muerte rosas marchitas en un ramo.

Tenías en el pecho la formidable aurora
de Isabel de Segura. Melibea. Tu canto,

como alondra que mira quebrarse el horizonte,
se torna de repente monótono y amargo.

Y tu grito estremece los cimientos de Burgos.

Y oprime la salmodia del coro cartujano.

Y choca con los ecos de las lentas campanas
perdiéndose en la sombra tembloroso y rasgado.

Tenías la pasión que da el cielo de España.

La pasión del puñal, de la ojera y el llanto.

¡Oh princesa divina de crepúsculo rojo,
con la rueca de hierro y de acero lo hilado!

Nunca tuviste el nido, ni el madrigal doliente,

ni el laúd juglaresco que solloza lejano.

Tu juglar fue un mancebo con escamas de plata
y un eco de trompeta su acento enamorado.

Y, sin embargo, estabas para el amor formada,

hecha para el suspiro, el mimo y el desmayo,

para llorar tristeza sobre el pecho querido
deshojando una rosa de olor entre los labios.

Para mirar la luna bordada sobre el río
y sentir la nostalgia que en sí lleva el rebaño

y mirar los eternos jardines de la sombra,
¡oh princesa morena que duermes bajo el mármol!

¿Tienes los ojos negros abiertos a la luz?
O se enredan serpientes a tus senos exhaustos…

¿Dónde fueron tus besos lanzados a los vientos?
¿Dónde fue la tristeza de tu amor desgraciado?
En el cofre de plomo, dentro de tu esqueleto,
tendrás el corazón partido en mil pedazos.

Y Granada te guarda como santa reliquia,

¡oh princesa morena que duermes bajo el mármol!

Eloisa y Julieta fueron dos margaritas,
pero tú fuiste un rojo clavel ensangrentado
que vino de la tierra dorada de Castilla
a dormir entre nieve y ciprerales castos.

Granada era tu lecho de muerte, Doña Juana,

los cipreses, tus cirios;

la sierra, tu retablo.
Un retablo de nieve que mitigue tus ansias,
¡con el agua que pasa junto a ti! ¡La del Dauro!

Granada era tu lecho de muerte, Doña Juana,

la de las torres viejas y del jardín callado,

la de la yedra muerta sobre los muros rojos,
la de la niebla azul y el arrayán romántico.

Princesa enamorada y mal correspondida.

Clavel rojo en un valle profundo y desolado.

La tumba que te guarda rezuma tu tristeza
a través de los ojos que ha abierto sobre el mármol.



sábado, 13 de agosto de 2016

Eugène Delacroix...

Autorretrato, 1837 (aprox)
Óleo sobre lienzo
65 x 45,5 cm
Musée du Louvre

      Tal día como hoy, el 13 de agosto de 1863, fallecía en París Eugène Delacroix. Nacido en el seno de una familia perteneciente a la alta burguesía (su padre era embajador de Francia en los Países Bajos y su abuelo materno era Jean-François Oeben, un prestigioso ebanista en la corte de Luis XVI), el pequeño Ferdinand-Victor-Eugéne Delacroix –como así se llamaba- vivió su infancia en medio de un clima social difícil y agitado, lleno de episodios de culpas, castigos, delaciones y decapitaciones.

Considerado como uno de los  impulsores del Romanticismo y máximo exponente en la Francia del siglo XIX, Delacroix buscó la inspiración en los maestros italianos del Renacimiento, sobre todo de Rubens, alejándose por completo del estilo neoclásico que reinaba en Francia durante esa época.

De sus muchos viajes por el mundo, en el norte de áfrica descubrió su amor por el color, la necesidad de realizar una pintura más viva lejos el academicismo imperante: gracias a esto, conseguiría plasmar en sus obras sus ideales y su fuerte personalidad. Su amor por lo exótico, la naturaleza y el descubrimiento de nuevas culturas y formas de vida, hicieron que el joven Eugène realizase obras tan impresionantes como La libertad guiando al pueblo o La masacre de Quíos, entre otras muchas.


La masacre de Quíos, 1824
Óleo sobre lienzo
419 x 354  cm
Muée du Louvre, París

Sobre su infancia se ha llegado a especular mucho, sobre todo de las cuatro ocasiones en las que el artista estuvo a punto de morir: quemado mientras dormía en una cama, ahorcado con las riendas de su caballo mientras jugaba con uno de sus hermanos, ahogado en el Puerto de Marsella, y envenenado al morder un tubo de tinta.


Pero no sería hasta la mañana del 13 de agosto de 1863, cuando el artista exhaló su último aliento mientras se encontraba en su casa de París, acompañado por su gobernanta y fiel amiga Jenny, sobre quien el pintor escribió: El único ser cuyo corazón me pertenece sin reserva…



La Libertad guiando al pueblo, 1830
Òleo sobre lienzo
260 x 325 cm
Musée du Louvre, París
                                       

¡Un saludo a tod@s!

sábado, 6 de agosto de 2016

Velázquez...

Autorretrato, hacia 1640
Óleo sobre lienzo
45,8 X 38 cm
Museo de Bellas Artes de San Pío V, Valencia


Procedente de la nobleza portuguesa por parte de padre, Diego Rodríguez de Silva y Velázquez nació en Sevilla en 1599 y falleció en Madrid tal día como hoy, el 6 de agosto de 1660. Considerado como el pintor más importante del Siglo de Oro español, Velázquez no se dará a conocer fuera de España hasta pasado un periodo de tiempo bastante largo.

El panorama cultural del siglo XVI en España (como en el resto de Europa) se encontraba bajo el velo del arte italiano. Pero a pesar de esta circunstancia, durante la Reforma y la Contrarreforma, la Iglesia se convirtió en el mayor cliente para los artistas, y el único con poder para dictar nuevos temas y  el modo de representación.

Bajo este ambiente artístico se formó Velázquez quien, a los 12 años, ingresó como aprendiz en el taller de Francisco Herrera el Viejo al que abandonaría más adelante, para trabajar junto al teórico del arte y su futuro suegro Francisco Pacheco.

Ya casado con Juana Pacheco, viajará a Madrid con el deseo de introducirse en la corte real y obtener el título de Pintor del Rey, pero sin poder disfrutar de un salario fijo, como solían ser las costumbres de la época. Ya en la corte, Velázquez ascenderá rápidamente hasta convertirse en Mariscal en 1652. Tras su primer viaje a Italia y el encuentro con Rubens, en 1643 es nombrado pintor de la Cámara Real, título que le permitiría viajar cinco años más tarde,  y por segunda vez consecutiva a Italia, con el fin de adquirir nuevos cuadros para la Colección Real española.

Finalmente, dos años antes de su muerte, y tras pasar un largo proceso en el que le resultará imposible demostrar que nunca se ganó la vida como artesano -ya que así lo estipulaba la ley para todos los que trabajaban con las manos-, el rey quiso recompensarle por su maestría y su brillante trayectoria profesional, otorgándole el mejor galardón al que se podía aspirar: la medalla de Caballero de la Orden de Santiago.

“Ahí le tenemos, al verdadero pintor de la realidad”: Pablo Picasso sobre Velázquez. 


El aguador de Sevilla, 1620 aprox.
Óleo sobre lienzo
106,7 X 81 cm
Wellington Museum, Londres




La fragua de Vulcano, 1630
Óleo sobre lienzo
223 X 290 cm
Museo del Prado, Madrid



Cristo crucificado, 1631-1632
Óleo sobre lienzo
248 X 169 cm
Museo del Prado, Madrid


Venus del espejo (1647- 1651)
Óleo sobre lienzo
122 X 177 cm
National Gallery, Londres



Las Meninas, 1656
Óleo sobre lienzo
318 x 276 cm
Museo del Prado, Madrid



¡Un saludo a tod@s!
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